La Voz Perdida

Soy la Voz Perdida de un triste trovador pasivo. Que sentado en una esquina, la muerte espera. ¿Qué fue de sus planes? ¿Qué fue de sus risas? ¿Qué fue de sus letras? ¿Qué fue de su voz que ahora está dormida? Que ahora es mi escencia y en mi garganta se retuerce.


Criticado por su presencia y extrañado en su ausencia. Nunca hubo matiz. Nunca tuvo lombríz.


Su guitarra con tres cuerdas, pues no tiene dinero para seis. Su desgastada libreta de letras, que nadie quizo escuchar. La garganta curtida de este trovador suicida. Su muerte no es natural, puesto que su vorazón dejó de latir hace siglos ya. Suspendido en un acorde grave de Do menor, en los ojos de una mujer.


Su sonrisa es una sonrisa vacía. En sus ojos, una mirada perdida. Sin rumbo, sus pasos. De su vida, sólo retazos.
Condenado a dejar de existir, a cegar su vida. De la que ahora sólo queda: Su Voz Perdida

 

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